lunes, 14 de diciembre de 2020

LA YEYA


 Nuestra abuela, la yeya como la llamaban mis primos, Isabel del Castillo Aldana era una mujer de armas tomar. Una vez en Semana Santa, época de aglomeraciones propicia a los revuelos y achuchones, mientras estaba viendo una procesión cierto "caballero" se le acercó demasiado y notó la presión del mismo donde la espalda pierde su casto nombre. 

Ni corta ni perezosa se quitó un alfiler de los que le sujetaban el sombrero procediendo a darle una estocada al susodicho que pegando un salto desapareció. En la familia cuando alguna de nosotras tiene una reacción similar en cualquier situación, con energía y determinación se le llama el genio Castillo.

jueves, 10 de diciembre de 2020

MARI LUQUE DEL CASTILLO POR ELLA MISMA

 Entre las cosas de mi madre encontré un escrito que seguramente lo redactaría como un ejercicio del taller de memoria al que iba en sus últimos años. Lo transcribo a continuación. Son dos páginas escritas a mano con rotulador azul, numeradas 2 y 3, falta la primera.

"El pequeño del matrimonio, era hermanito más pequeño, muy gracioso y ocurrente. Un día como había visto beber vino oscuro no se le ocurrió otra cosa que beberse un tarro de YODO, que tenía su mamá para curar encima del lavabo. Tuvieron que llevarlo a la casa de Socorro, lo mismo que a su hermana, allí lo curaron y ya más nunca bebió otra cosa que no fuera agua.

Pero como era tan activo, un día fueron de visita a casa de unos tíos; salieron de noche que hacía mucho frío y no se tapó la boquita, cogiendo una grippe, que entonces no se curaba y murió 14 días antes de cumplir 3 añitos.

Los padres no tenían consuelo y toda sus vidas lo estuvieron recordando.

A partir de eso, esclavizaron a la niña, que por miedo a que le pasara igual, no la dejaban salir a la calle a jugar con sus amiguitas. No fue al colegio hasta que tuvo 7 años. Cuando aprendió a leer le pusieron profesores, en casa. A los 10 años tuvo una hermanita, volviéndose loca con ella, la cuidaba mucho, su mamá solo le daba la teta y la bañaba. Cuando la mayor tenía 13 años, el papá quería que siguiera ayudando en los quehaceres de la casa pero la mamá más avispada dijo que nó y la llevó a una Academia, allí hizo el ingreso en el Bachillerato dándole Matrícula de Honor. Como ella vio que sus compañeras tenían 10 o 12 años y ella tenía 14; decidió hacer en los tres meses de verano para irse igualando con la edad de las otras, el primer año de Bachiller aprobando todo, menos el Francés, que tuvo que repetir a la par con el 2º"

lunes, 7 de diciembre de 2020

CAPILLA CATÓLICA Y ORTODOXA

 En nuestra casa de Mariano de Cavia 8 en la parte de atrás quedó parte de la antigua casa derribada para construir la nueva de tres plantas. La antigua cochera, parte de la cocina y la habitación de la cocinera quedó como una sola habitación y esta fue la que un cura al que llamaban El Resumidito por su costumbre de pedir en sus clases de religión las respuestas siempre muy resumidas escogió para adecuarla como capilla en la que celebraba de acuerdo al rito católico ortodoxo.

Entre lo feligreses habituales de la misa estaban un grupo de rusos blancos. Y es que en Málaga hay de todo.

Las negras pa ti.

                                  LAS NEGRAS PA TI

Mi abuelo Bartolomé Luque de la Cruz tenía una tienda de comestibles en Capuchinos. Durante la postguerra, la época del hambre y con los alimentos racionados la gente se buscaba la comida como fuera.

Una mañana al llegar a abrir su tienda se encontró que se habían llevado todo el género que allí había menos una lentejas que se vendían entonces chiquitillas y negras.

En el saco los muy simpáticos ladrones le habían dejado un cartel en el que habían escrito "Las negras pa ti, tipiti" dela canción "Los aceituneros" popularizada por Marifé de Triana.                    

Aquí podeis ver a Marifé cantandola

https://youtu.be/MrAhQvHPbY0

Cuando aquel mes mi abuelo tuvo que ir a Gobernación, como era forzoso en la época, para dar cuenta de la actividad de la tienda no le llegaba la camisa al cuerpo.