martes, 11 de enero de 2022

La cabalgata de los Reyes Magos


 

- ¡Que vienen los reyes! ¡Que ya llegan!

Gritábamos todos corriendo y danzando entusiasmados alrededor de mi tío, él era el encargado en la familia de llevarnos a ver la cabalgata.

Cada año cargaba con una escalera de madera, con todos nosotros, cuatro o cinco niños entre hermanos y primos y un saco de paciencia para llevarnos al Parque de Málaga donde desfilaba una auténtica cabalgata de Reyes Magos.

Bajábamos por la calle Conde de Ureña hasta La Victoria pasábamos por el teatro romano y la Alcazaba, hasta llegar al Ayuntamiento. Ni que decir tiene que íbamos de lo más formalitos y sin despistarnos por un instante, nos jugábamos mucho, además mi tío no era hombre que aguantarse tonterías y eso hacía que fuéramos más derechos que una vela.

Al llegar al ABC (así llamado por estar Ayuntamiento, Banco de España y Correos) mi tío desplegaba la escalera y nos subía en orden de menor a mayor. Desde allí podíamos ver divinamente y sin apreturas el desfile de pastores y pastoras tocando los panderos y la zambomba, algunas cabrillas y las carrozas con sus reyes, era una cabalgata muy diferente de las actuales que más parecen propias de un carnaval que de unas navidades.


De pronto se me aparece una foto en la que estoy con mi padre y una muñeca negra. Recuerdo que la dejé, la solté o la olvidé en el parque y cuando fui a por ella había desaparecido.

Ahora cada vez que salgo de mi casa olvido algo y tengo que volver hacia atrás por lo olvidado. me da mucha rabia como cuando olvidé aquella muñeca que me trajeron los reyes.


Esculco por internet y encuentro:


La primera cabalgata de reyes en Málaga fue un 5 de enero de 1923, salió del ayuntamiento como ahora y los Magos iban montados en caballos y además de repartir ilusión por las calles atestadas de niñas y niños entusiasmados repartieron juguetes a la infancia desvalida en la Casa Cuna y el Hospital Civil.


Le pregunto a mis primos por whatsapp qué recuerdos tienen.


Mi prima Chelo era de las que no querían dormirse para ver llegar, a los reyes, para ver por donde entraban, cada año lo intentaba y siempre caía hasta que un año en la Peña Malaguista de la que su padre era socio y tenían la costumbre de repartir juguetes a los niños - Papá, papá que se le ha caído la barba al rey Melchor- ya más mayor así fue como empezó a perder la fe y a darse cuenta que los magos vivían en su casa.

Ulises, el más chico entonces, me cuenta que tiraban los caramelos con tanta fuerza que uno le dio y estuvo con un chichón en la frente durante una semana.


Priman sobre los recuerdos los sentimientos, el sentimiento de ilusión, de alegría y magia por la venida de los reyes que siempre auguraban regalos y juguetes. Una alegría contagiosa de la que disfrutaban también los mayores. La noche de Reyes.










lunes, 4 de octubre de 2021

Escritura y grafías

 Cartas y grafías

Año del 2021, segundo de la pandemia. Estoy con una fisura en el quinto metatarso del pie derecho. Esto me ha pasado a mitad de septiembre, ya a finales del verano y casualidad va en paralelo con otra fisura que tuve el verano pasado en la mano, en el quinto metacarpo de la mano derecha. Cuando tienes la mano medio escayolada pues aprender a utilizar la izquierda y cuando tienes el pie derecho escayolado no aprendes a utilizar el izquierdo sino que aprendes a tener paciencia y estarte quietecita. 

Esta vez no es el confinamiento lo que me impide salir. Afortunadamente tengo buenas amigas y amigos que me deben conocer bien porque me han traído libros, dulces y su conversación, todo eso ha hecho más amena mi obligada quietud.

Además de leer he tenido tiempo y ganas para revisar recuerdos, encontrando cartas y postales antiguas de una época en que la escritura se hacía en papel y dibujando las letras.
Cartas de mi abuela, de mi madrina y postal de mi padrino dirigida a mi padre

En el dibujo de las letras, en la escritura de cada cual se podía apreciar desde la edad a la personalidad de cada uno. Hay quien escribe con rasgos ligados, otros separan las letras, hay quien escribe con letras grandes o bien pequeñas que parece le vaya a faltar el papel, vemos las grafías inclinarse hacia atrás o hacia adelante. Hay escrituras ilegibles, los médicos tienen fama por esto; otras son claras y fáciles de leer. Todos estos detalles y más conforman la Grafología una técnica que no está reconocida como ciencia.

Es evidente que la forma de la escritura cambia con la edad, lo puedo apreciar en una carta que le envié a mi abuela en 1963, año de la muerte de mi padre y de mi primera comunión, por entonces se hacia con 6 o 7 años y la mía se retrasó hasta los 8 por las dolorosas circunstancias familiares. En esta carta que pregunto por mis primos y tíos la invito a venir, por entonces vivíamos en Madrid, a mi comunión con una letra infantil. Me llama la atención mi firma, por supuesto cambió hace años, sigue conservando el nombre completo ahora junto al apellido de mi padre y la rúbrica también va debajo, ya no es una especie de lazo sino una simple línea que va y vuelve.


Al dejar la escritura manual y usar la mecanografiada parece que las posibilidades de análisis grafológico se pierden. Sin embargo caigo en la cuenta de que hay dos tipos de letras en el texto con diferente tamaño. La elección entre multitud de tipos a elegir ¿muestra algo de nosotros incluso en la letra mecanografiada? ¿El big data lo confirmará algún día?

miércoles, 2 de junio de 2021

El abuelo que no conocimos




Mi abuelo, nuestro abuelo de las ramas Verdes y Balbín se llamaba Bartolomé Luque de la Cruz, nació en Casabermeja y murió en Málaga, se dedicó al comercio y era un hombre tranquilo al que unicamente sacaba de sus casillas su querida esposa Isabel del Castillo con la que mantenía a veces discusiones políticas, uno era germanófilo y la otra aliadófila y por la noche después de las noticias se iban a la cama con la discusión puesta.

Mi primo Ulises me envía sobre él este relato que le ha contado su madre. Mi tía Pepa cuenta que nuestro abuelo junto a otro amigo se embarcaron para la Argentina y después atravesaron todo el país hasta llegar a Chile. Fueron por acompañar a una prima suya que se había casado por poderes y probar fortuna en una época en la que América era el lugar de donde volvían con fortuna los ricos indianos.
Cruzaron los Andes en caballería, las mulas llevaban atados los remos para que no resbalaran por el barro. Debía saber montar o si no aprendió bien porque años después ya de vuelta cuando se casó con la yeya hicieron el viaje de novios a caballo.
 En Chile él se colocó en una tienda, dormía debajo del mostrador en una colchoneta y el único consuelo que tenía era el de una chica de casa, una mucama, de buen corazón que al verlo tan chico, tenía 11años, le daba mimos con ternura. Hasta que un día se sorprendió al verla haciendo arrumacos con un hombre, era su novio y lleno de celos decidió irse de allí. Desapareció, su amigo lo buscó hasta encontrarlo en un hospital donde le daban baños de agua caliente y fría, había cogido el tifus. Una vez curado se colocó en una sombrerería, 
El abuelo salvó a mucha gente porque la policía iba a la tienda a pedir informes de los vecinos y él le contestaba mire usted aquí yo solo trato con las mujeres que vienen a comprar yo la vida de los demás no lo sé´.
Cuando falleció, la costumbre ira ir detrás desde el barrio y fue todo el barrio de Capuchinos detrás de su féretro hasta San Miguel
Durante la mili enseñaba a leer y escribir a los compañeros que eran analfabetos, entonces la mayoría de la población de España, y luego en la contienda cuando la toma de Málaga su hermano Cristóbal se puso un pañuelillo al cuello rojo y lo detuvieron, se lo llevaron y lo iban a fusilar. Entonces el abuelo fue a buscarlo y casualmente el que tenía el mando era uno a los que él había enseñado a leer y escribir y eso le salvó la vida a su hermano Cristobal.

sábado, 13 de febrero de 2021

Un espíritu burlón

 UN ESPIRITU BURLÓN

Un silencio sepulcral llenaba aquella sala de la pensión de calle Nosquera. Cuando de repente se escuchó una risita.

Sentados alrededor de una mesa camilla se hallaban varios huéspedes junto con la dueña de la posada, hoy en día lo calificaríamos de hotelito con encanto, estimada por viajeros llegados al sur para invernar o por funcionarios en comisión de servicios.
Algunos huéspedes pasaban largas temporadas, desarrollando amistades que llegaban a compartir creencias y aficiones. 
Málaga ciudad portuaria, de carácter abierto, siempre en la avanzadilla, receptora de gentes diversas. Recibió a finales del s. XIX las doctrinas teosóficas de Mme. Blavatsky, uno de cuyos principios es la unidad del Universo, la separación entre los seres vivos o no es mera apariencia, una ilusión; pronto se relacionó con la masonería y el espiritismo y eso en la España de los años 50 era peligroso, peligrosísimo. Si las paredes hablaran contarían las veces que habían presenciado el ritual secreto que con miedo, cautela y en susurros la medium invocaba a los espíritus de aquellos que habitaban la otra dimensión fuera del alcance de los sentidos excepto de personas especiales como ella.
Si las paredes hablaran contarían el dolor de aquella madre que había perdido a sus hijos y marido en el terrible incendio de su casa y consumía los días en la pensión aferrándose al alivio de creer en las señales que le transmitía la medium de sus espíritus.
Alrededor de la mesa, con las manos extendidas, los dedos apenas tocándose, con concentración del pensamiento y silencio recogido esperaban las manifestaciones de aquellos a quienes amaban y se habían ido.
Aquel día no todos eran tan crédulos o tan desesperados, cada vez que la medium hacía una invocación se oía una risita. A la tercera vez la medium cortó la sesión porque allí había un espiritu burlón.
Asistía por primera vez la hija de la dueña, Mary, mi madre. Y tal como ella me lo contó yo os lo cuento,

sábado, 9 de enero de 2021

COMUNISTAS NO COMUNISTAS NO


Durante la guerra civil  Málaga fue tomada con la ayuda del  ejercito italiano, más de 10.000 hombres que formaban parte del "Corpo Truppe Volontarie" apoyados por la aviación entraron a la ciudad junto con las tropas de Queipo de Llano el 8 de febrero de 1937. 

En la imagen de Guglielmo Sandri, soldados fascistas realizan ejercicios de gimnasia.

La hija de la yeya, Mary,  por aquel entonces tenía 16 años y por alguna razón ella y su hermana Pepita con 5 años estaban solas en la tienda de comestibles de su padre cuando entran dos soldados italianos. Los soldados iban en busca de comida y en ese preciso  momento se va la luz, algo bastante normal en la época y aún años después, (recuerdo en mi casa las velas y los quinqués listos para usar cada vez que se iba la luz).

Los italianos empiezan a mascuyar en su idioma y ellas oyen la palabra maldita "Comunita"  sobresaliendo de todas las demás como un proyectil que les llegase al cerebro; aterrorizadas por las posibles consecuencias de tamaña acusación empiezan a gritar "Comunistas no, comunistas no" Mary con las mismas reacciona, coge un salchichón que había colgado y se lo entregó. Ni que decir tiene que desaparecieron ipso facto con el trofeo conseguido, un buen salchichón malagueño.

Con el tiempo, menos miedo y más tranquilidad comprendieron que lo que aquellos soldados querían decir era que el corte de luz había sido comunitario.


lunes, 14 de diciembre de 2020

LA YEYA


 Nuestra abuela, la yeya como la llamaban mis primos, Isabel del Castillo Aldana era una mujer de armas tomar. Una vez en Semana Santa, época de aglomeraciones propicia a los revuelos y achuchones, mientras estaba viendo una procesión cierto "caballero" se le acercó demasiado y notó la presión del mismo donde la espalda pierde su casto nombre. 

Ni corta ni perezosa se quitó un alfiler de los que le sujetaban el sombrero procediendo a darle una estocada al susodicho que pegando un salto desapareció. En la familia cuando alguna de nosotras tiene una reacción similar en cualquier situación, con energía y determinación se le llama el genio Castillo.

jueves, 10 de diciembre de 2020

MARI LUQUE DEL CASTILLO POR ELLA MISMA

 Entre las cosas de mi madre encontré un escrito que seguramente lo redactaría como un ejercicio del taller de memoria al que iba en sus últimos años. Lo transcribo a continuación. Son dos páginas escritas a mano con rotulador azul, numeradas 2 y 3, falta la primera.

"El pequeño del matrimonio, era hermanito más pequeño, muy gracioso y ocurrente. Un día como había visto beber vino oscuro no se le ocurrió otra cosa que beberse un tarro de YODO, que tenía su mamá para curar encima del lavabo. Tuvieron que llevarlo a la casa de Socorro, lo mismo que a su hermana, allí lo curaron y ya más nunca bebió otra cosa que no fuera agua.

Pero como era tan activo, un día fueron de visita a casa de unos tíos; salieron de noche que hacía mucho frío y no se tapó la boquita, cogiendo una grippe, que entonces no se curaba y murió 14 días antes de cumplir 3 añitos.

Los padres no tenían consuelo y toda sus vidas lo estuvieron recordando.

A partir de eso, esclavizaron a la niña, que por miedo a que le pasara igual, no la dejaban salir a la calle a jugar con sus amiguitas. No fue al colegio hasta que tuvo 7 años. Cuando aprendió a leer le pusieron profesores, en casa. A los 10 años tuvo una hermanita, volviéndose loca con ella, la cuidaba mucho, su mamá solo le daba la teta y la bañaba. Cuando la mayor tenía 13 años, el papá quería que siguiera ayudando en los quehaceres de la casa pero la mamá más avispada dijo que nó y la llevó a una Academia, allí hizo el ingreso en el Bachillerato dándole Matrícula de Honor. Como ella vio que sus compañeras tenían 10 o 12 años y ella tenía 14; decidió hacer en los tres meses de verano para irse igualando con la edad de las otras, el primer año de Bachiller aprobando todo, menos el Francés, que tuvo que repetir a la par con el 2º"