lunes, 4 de octubre de 2021

Escritura y grafías

 Cartas y grafías

Año del 2021, segundo de la pandemia. Estoy con una fisura en el quinto metatarso del pie derecho. Esto me ha pasado a mitad de septiembre, ya a finales del verano y casualidad va en paralelo con otra fisura que tuve el verano pasado en la mano, en el quinto metacarpo de la mano derecha. Cuando tienes la mano medio escayolada pues aprender a utilizar la izquierda y cuando tienes el pie derecho escayolado no aprendes a utilizar el izquierdo sino que aprendes a tener paciencia y estarte quietecita. 

Esta vez no es el confinamiento lo que me impide salir. Afortunadamente tengo buenas amigas y amigos que me deben conocer bien porque me han traído libros, dulces y su conversación, todo eso ha hecho más amena mi obligada quietud.

Además de leer he tenido tiempo y ganas para revisar recuerdos, encontrando cartas y postales antiguas de una época en que la escritura se hacía en papel y dibujando las letras.
Cartas de mi abuela, de mi madrina y postal de mi padrino dirigida a mi padre

En el dibujo de las letras, en la escritura de cada cual se podía apreciar desde la edad a la personalidad de cada uno. Hay quien escribe con rasgos ligados, otros separan las letras, hay quien escribe con letras grandes o bien pequeñas que parece le vaya a faltar el papel, vemos las grafías inclinarse hacia atrás o hacia adelante. Hay escrituras ilegibles, los médicos tienen fama por esto; otras son claras y fáciles de leer. Todos estos detalles y más conforman la Grafología una técnica que no está reconocida como ciencia.

Es evidente que la forma de la escritura cambia con la edad, lo puedo apreciar en una carta que le envié a mi abuela en 1963, año de la muerte de mi padre y de mi primera comunión, por entonces se hacia con 6 o 7 años y la mía se retrasó hasta los 8 por las dolorosas circunstancias familiares. En esta carta que pregunto por mis primos y tíos la invito a venir, por entonces vivíamos en Madrid, a mi comunión con una letra infantil. Me llama la atención mi firma, por supuesto cambió hace años, sigue conservando el nombre completo ahora junto al apellido de mi padre y la rúbrica también va debajo, ya no es una especie de lazo sino una simple línea que va y vuelve.


Al dejar la escritura manual y usar la mecanografiada parece que las posibilidades de análisis grafológico se pierden. Sin embargo caigo en la cuenta de que hay dos tipos de letras en el texto con diferente tamaño. La elección entre multitud de tipos a elegir ¿muestra algo de nosotros incluso en la letra mecanografiada? ¿El big data lo confirmará algún día?

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